Eso de que te golpees en la cabeza y, de pronto, se te venga una idea genial es un mito del porte de una casa… Porque nada sale de la nada.
De hecho, la creatividad es la capacidad de conectar conceptos que antes estaban aislados y que en su conjunto pueden dar respuesta a un problema de manera diferente.
Pero el proceso no es simple, requiere de preparación: un cúmulo de conocimientos y experiencias que se interconectan, sobre todo, cuando el cerebro entra en momentos de reorganización cognitiva profunda. Es decir, en esos instantes de desconexión donde alternamos trabajo enfocado y descanso.

Y para que esa dinámica funcione se necesitan ciertas condiciones, y la elemental es el dominio del campo en el que trabajas. Y tiene lógica, ya que si no conoces las reglas básicas de tu área, difícilmente podrás romperlas de manera virtuosa.
Además, para que aflore esa “intuición creativa” debe existir una mínima obsesión por el problema que buscas resolver o la obra que buscas crear. Porque mientras más inmerso y comprometido estés más automáticas y fluidas serán las asociaciones que tu mente hará en torno al desafío.
¿Te acuerdas de la frase de Picasso, “la inspiración llega, pero tiene que encontrarte trabajando”? Está genial y lo que reza es cierto, pero creo que omite un gran detalle: y es que, además de estar trabajando, te debe encontrar PREPARADO… y eso no es menor.
Entonces, diría que para alcanzar esas ideas “fuera de la caja” deberías considerar tres componentes esenciales (entre otros):
1) Dominio del área.
2) Alternancia entre trabajo profundo y desconexión.
3) Obsesión.
Y, aunque se ve todo muy estructurado y hace sentido, debo ser honesto, la suma de estos factores no te garantizará el logro del objetivo – la idea magistral-, pero sí te puedo asegurar que aumentará de forma sustancial tus probabilidades de conseguirlo.
Ahora bien, cómo mantenerse en esa búsqueda sin abandonar en el camino es harina de otro costal, y será tema para otro texto.
Por ahora, invitaría a poner más foco en la obsesión y el trabajo duro, que en la inspiración la cual veo más moldeada a los grandes personajes de la historia que, de seguro, atravesaron por los mismos puntos que te mencioné más arriba.
Por: Ignacio Monje
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